En el jardín de tus ojos
haciendo pastar conejitos de azúcar
N o la reconocí. O no quise ver a nadie más que no fuera ella misma. Tal como apareció, exactita, con esos ojos suyos tan fascinantes, por la esquina oscura donde dormían los escombros de la tienda Moda de París. Desde allí la vi venir, [...]
